| Además, como el perro no transpira, durante el trabajo muscular necesita combatir la hipertemia producida por el consumo exagerado del glucógeno muscular en el esfuerzo y regular su temperatura orgánica dentro de los límites compatibles con la vida, regulación que realiza eliminando por la respiración gran cantidad de vapor de agua (polisnea reguladora). Por esta razón se los ve durante la fatiga eliminar gran cantidad de agua por las fauces y que los profanos confunden con saliva, pero no es más que la condensación del vapor de agua eliminado por el pulmón.
Si el perro no puede realizar durante el acto de presa esta respiración supletoria por las comisuras labiales, sea porque tiene una mandíbula muy corta o bien porque los labios péndulos le hacen de válvula en la inspiración, llegará un momento en que el animal debe largar o morir. Para explicar estos hechos voy a describir las siguientes experiencias fisiológicas clásicas: Si nosotros colocamos un perro en una jaula de piso móvil e imprimimos al mismo un movimiento moderado, el animal empezará a trotar con un ritmo adecuado a la velocidad del piso de la jaula, abrirá su boca y empezará a respirar con mayor frecuencia, haciendo un movimiento rítmico de la lengua, es decir, realiza una polisnea compensadora para aumentar el suministro de oxígeno que le exigen las combustiones musculares del esfuerzo, y al mismo tiempo para eliminar gran cantidad de vapor de agua como medio de refrigeración orgánica, pues como las combustiones orgánicas son exotérmicas, elevarían enormemente la temperatura del animal a límites incompatibles con la vida, porque producirían la coagulación de las albúminas y la muerte de los protoplasmas celulares. Al eliminar el vapor de agua por la respiración, ejecuta un acto de regulación térmica, es decir, que el perro transpira por las fauces.
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