| Ahora bien, si a otro perro lo colocamos en la misma jaula, con la boca atada, sin que pueda hacer la respiración supletoria, el animal empezará a trotar como el anterior, pero al poco rato empezará a flaquear en su esfuerzo y caerá para morir si no lo socorremos oportunamente.
Si examinamos este segundo perro, veremos que presenta una hipertermia acentuada (tiene fiebre), un gran aumento de la tensión en el primer momento y una caída tensional brusca al final (colapso periférico), los ojos inyectados en sangre, la boca con las mucosas acoratadas, un ritmo respiratorio entrecortado y una atonía muscular completa; a veces puede haber contracturas musculares clónicas, predominando en la faz final siempre la relajación muscular.
El pulso filiforme e imperceptible, en una palabra, el cuadro típico del shock de causa hemotermodinámica; es decir, que el perro cae, o larga o muere por una anoxia tisular, por una asfixia general de los tejidos por no haber podido hacer frente a la demanda de oxígeno que le exigían las combustiones musculares del esfuerzo y la eliminación del vapor de agua necesaria para mantener su temperatura corporal en los límites compatibles de la vida, y como consecuencia aparecen en el torrente sanguíneo los productos de oxidaciones incompletas (factor tóxico), que sería para unos la histamina y para otros productos análogos que, al actuar sobre los centros vasomotores de la médula y bulbos, determinan la atonía capilar periférica, con la caída en shock del animal.
Esta y no otra es la razón por la que el perro necesita respirar por la boca durante la fatiga y por lo que insisto en la necesidad de una boca suficiente en el DOGO ARGENTINO. |