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Reseña Histórica
Pro Dr. Antonio Nores Martínez

Tampoco debe ser la mandíbula superior más larga que el cráneo, por su pérdida de potencia, pues la mandíbula inferior al cerrarse, actúa como una palanca de tercer género, cuyo punto de apoyo está en la articulación cóndilo-temporal, la potencia en el ángulo de la mandíbula, donde se insertan los músculos masticadores (temporal, masetero etc.) y el borde dentario viene a ser el lugar de resistencia; de manera que mientras más cerca esté la potencia de la resistencia, más fuerte es la palanca, y si se alarga esta distancia será más débil, como pasa, por ejemplo, en las distintas variedades de galgos. Por esta razón he fijado en el cráneo del DOGO ARGENTINO esta proporción de igualdad de longitud entre el macizo óseo craneal y el de la cara.

En los cráneos caninos se observa que los perros rastreadores demuestran un predominio del desarrollo del maxilar superior, pero no a expensas del tejido óseo compacto, sino debido a una mayor capacidad de las fosas nasales y cavidades sinusales anexas; es decir, que tienen un cráneo "tipo olfativo" , y en cambio, en los perros de presa hay un predominio del desarrollo del maxilar inferior, como pasa en el Mastif, Boxer, Bull-dog etc, en donde hay una atrofia del sentido del olfato y del desarrollo maxilar superior, es decir, un cráneo "tipo masticador"
Este fenómeno está dentro del conocido principio de biología general, enunciado hace más de un siglo por Jofroi de Saint Hilaire como "Ley de las compensaciones", y posteriormente por Viola como "Ley del Antagonismo Morfo-Ponderal", que dice: "Cuando un órgano determinado adquiere un gran desarrollo, sufre una involución otro órgano con él relacionado".
Teniendo en cuenta este detalle de la morfología cráneo-facial de las distintas razas, he procurado que en el DOGO ARGENTINO armonizasen los dos tipos extremos de "olfatorio" y "masticador", para obtener una raza de utilidad general.


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