Es frecuente leer en los standard de razas caninas referencias a cráneos dolicocéfalos y braquicéfalos. Estos términos pueden aceptarse solamente por la fuerza de la costumbre hecha ley por el uso, pero constituyen una impropiedad anatómica, porque todo cráneo canino es dolicocéfalo, es decir, que predomina siempre la longitud sobre el ancho. Lo que ocurre es que cuando el cráneo está cubierto de sus partes blandas, según el desarrollo de los músculos masticadores, es más ancho o más largo, y se confunde longitud craneal con la longitud del macizo óseo cráneo facial.
Hemos tomado como base de comparación la morfología cráneo-facial del Bull-dog , por considerarla la raza madre de todas las de presa. En cuanto a la raza Bull-Terrir, el perro liviano de combate, tiene en su constitución ósea cráneo-facial, el inconveniente de tener la longitud del macizo óseo facial mayor que la longitud del cráneo, como consecuencia una menor potencia en el maxilar inferior aunque tenga un gran desarrollo de los músculos masticadores. Estas observaciones sobre el desarrollo de las diferentes partes del cráneo canino, son válidas únicamente cuando se acompañan de un sistema muscular bien potente, es decir que, a igualdad de potencia muscular hay mayor eficacia en el que tenga el maxilar en las proporciones de igualdad de longitudes de las dos mitades que constituyen el macizo óseo cráneo facial.
EL CUERPO CANINO
En general se distinguen perros en que predomina la longitud, llamados longilíneos o dólico-morfos, o aquellos brevilíneos o braqui-morfos, y por último los que mantienen la armonía en sus proporciones o meso-morfos o normo-tipos. |