| CONCLUSIÓN
Con este breve esbozo de nuestra labor a través de veinticinco años de empeñoso intento, el lector se habrá formado una idea aproximada de lo que hemos procurado y hemos obtenido con el "Dogo Argentino", en cuya formación nos guiamos por las enseñanzas de la ciencia médica, a la que hemos dedicado nuestra vida y el entusiasmo por nuestro gran amigo, el perro, a los que aprendimos a admirarlos en sus cualidades insuperables de lealtad, abnegación y valor desde los días de la niñez.
Es, pues, con gran satisfacción, que podemos decir sin ambages, que el resultado propuesto se ha obtenido satisfactoriamente, pues no hay dudas ya que una nueva raza, completamente distinta de las conocidas hasta la fecha, se ha fijado definitivamente.
Estudiando los orígenes de algunas razas europeas o norteamericanas, nos encontramos que algunas de ellas se han formado en quince o veinte años de cruzamientos de razas definidas, pero como casi siempre un fin comercial inspiró a sus criadores, se preocuparon más del aspecto físico o somático que de sus cualidades morales, de ahí esos ejemplares sin coraje, fácilmente excitables o víctimas de verdaderas neurosis, que suelen aparecer entre algunas razas que en general son de utilidad, pero sumamente peligrosos por esas fallas que solemos achacar a mala educación, pero que son el resultado de leyes atávicas que se cumplen inexorablemente porque la naturaleza no se deja burlar. |